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| Alfonso I el Batallador |
Pedrola: Señorío de Honor
Pedrola tiene una historia rica y fascinante que se remonta a la época medieval. Inicialmente bajo control árabe, la historia de Pedrola cambió drásticamente en 1119 cuando Alfonso I el Batallador conquistó Zaragoza y extendió su campaña hasta esta localidad. Tras expulsar a los árabes, Alfonso I otorgó el territorio de Pedrola a Lope Garcés Peregrino, también conocido como el Peregrino, en reconocimiento a sus servicios.
Lope Garcés Peregrino: Primer Señor de Pedrola
Lope Garcés Peregrino fue el primer señor de Pedrola con un título honorífico. Este título no solo le otorgaba la propiedad de la tierra sino también una serie de derechos y privilegios sobre sus habitantes. A cambio, tenía la obligación de proteger y administrar justicia a los pobladores de Pedrola.
Incremento de la Población y Convivencia de Credos
La concesión de Pedrola a Lope Garcés Peregrino marcó el inicio de un período de repoblación, atrayendo a cristianos del norte de Aragón. Este aumento de población también trajo consigo una convivencia ejemplar entre cristianos, judíos y árabes, quienes vivieron juntos pacíficamente durante varios siglos bajo las leyes de la época.
Construcción de la Iglesia
Alfonso I también ordenó la construcción de una iglesia dedicada a la Asunción. Esta iglesia se convirtió en el centro alrededor del cual se congregaron los nuevos pobladores cristianos, consolidando así la comunidad.
El Señorío de Honor
Un señorío de honor como el de Pedrola otorgaba al señor ciertos derechos y privilegios, tales como la recaudación de impuestos y la administración de justicia, a cambio de responsabilidades hacia los vasallos, incluyendo su protección. Este sistema feudal era común en la península ibérica y jugó un papel crucial en la organización social y política de la época.
Conclusión
La historia de Pedrola bajo el señorío de Lope Garcés Peregrino es un reflejo de las dinámicas sociales y políticas de la Edad Media en España. La concesión del territorio por Alfonso I, la repoblación con cristianos del norte y la convivencia pacífica de diversas religiones destacan la importancia de este periodo en la formación de la identidad de Pedrola.
